Introducción
La
pérdida de cabello afecta a todos los grupos demográficos,
independientemente de la riqueza, clase o posición
social. No hay razón para que unos pocos filamentos
de minerales causen tanta ansiedad, pero lo hacen. La preocupación
por la pérdida de cabello esta bien documentada desde
los días de Sansón y Dalila y la pérdida
de fuerza de este, hasta la actualidad con el interés
de los medios de comunicación con el pelo de David
Beckham.
Una
cabeza bien poblada significa juventud, fuerza y éxito.
Prácticamente todos los hombres pierden cabello y lo
reconocen como un signo del envejecimiento y una pérdida
progresiva de la virilidad. Los hombres jóvenes no
quieren empezar a perder el cabello porque piensan que todavía
no les corresponde y los maduros quieren conservar una imagen
de juventud.
Preocuparse
por la pérdida de cabello o tratar de reemplazarlo
se percibe como una debilidad y muy poca gente compartirá
sus pensamientos incluso con sus amigos más cercanos
o la familia. Conforme envejecemos miramos con horror a los
otros hombres de nuestra familia si han perdido su cabello
pues nos recuerda nuestro futuro inminente.
Confrontar
este temor puede ser más difícil que aceptarlo.
Pero la verdad es que no quieres verte calvo. Cuando cierras
los ojos y te imaginas a ti mismo no es sin pelo. La clínica
desempeña un importante papel determinando y explicando
al cliente cual es el mejor procedimiento en su caso y ayudándole
a establecer cuales son las metas y objetivos que pretende
alcanzar con el transplante.
Aunque
técnica y médicamente prácticamente todas
las personas pueden someterse a un transplante capilar, esto
no significa que el procedimiento se aconsejable en todos
los casos. Hay que evaluar factores como la edad, el estado
de pérdida de cabello, la predisposición a futuras
pérdidas, la gestión del área donante
y los deseos del paciente. Teniendo esto en cuenta, el proceso
de decisión siempre finaliza con una detallada consulta
personal con el doctor antes del procedimiento.
Cada
persona es diferente y tiene sus propios objetivos sean cosméticos
o psicológicos que tienes que ser considerados para
garantizar satisfacción a largo plazo. La meta del
transplante capilar es mejorar tu vida y nivel de satisfacción
personal. Y creemos que el mejor modo de conseguirlo es a
través de una completa información y transparencia
entre el paciente y el doctor.
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